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Evasión del productor sojero: ¿Cuál es la realidad?
Por Néstor Eduardo Roulet
Introducción:
Para el productor sojero la evasión es un pésimo negocio; por lo tanto, quienes utilizan esta herramienta no son verdaderos productores sino ocasionales inversores que necesitan perder para justificar una suma de dinero o parte de la cadena, que utilizando la diferencia entre los impuestos cobrados y los no pagados, engrosa sus ganancias.
Para llevar a cabo esta acción se forman asociaciones en las que participan distintos actores pero - con seguridad y por lo que vamos a demostrar - no están integradas por genuinos productores, los cuales no solo no necesitan de una acción ilegal sino que necesitan - sí o sí, para que su negocio sea rentable - estar impositivamente encuadrados.
Campo alquilado:
En el Cuadro 1 podemos observar cómo juegan los impuestos IVA, a las Ganancias y al cheque en un sistema de comercialización totalmente transparente.
El análisis se hizo tomando como base el caso de un contratista rural que alquila un campo a 13 qq/Ha.. Aquí, lo que hay que destacar es que en los insumos – en razón de cómo está organizado el sistema comercial – excepto que sea mercadería robada que ya pasa a caratularse no como evasión sino como robo - no hay posibilidad de evadir el IVA y, en el caso de los servicios, los proveedores también exigen su pago ya que en sus costos directos – alrededor del 50 % - tiene la carga impositiva del mismo.
Cuadro 1: Flujo impositivo en campo alquilado.
cr
(*) 3,2 Tn/Ha. por 221 U$S/Tn.
Tomando en cuenta estos datos podemos elaborar el cuadro 2; en la primera columna calculamos el ingreso de un productor que no evade y en la segunda columna el ingreso de un “pseudoproductor” que vende por fuera del sistema (“en negro”) al 10 % menos la tonelada de soja.
Cuadro 2: Venta sin evasión vs. con evasión.
cr
(*) IVA venta (74,25 U$S/Ha.) – IVA Compra (68,46 U$S/Ha.) = 5,79 U$S/Ha.
Campo propio:
Alguien puede pensar que “el análisis está hecho con un contratista, que tiene que pagar un alquiler pero si siembra el dueño del campo, los números son diferentes”. En este caso también vamos a demostrar que para el dueño que siembra su campo la evasión es un pésimo negocio.
Tomamos como costos a los impuestos territoriales y a los bienes personales (Cuadro 3).
Cuadro 3: Flujo impositivo en campo propio.
cr
Con este cuadro efectuamos el análisis de las dos posibilidades: Venta sin evasión versus venta con evasión (Cuadro 4) en el que podemos observar que si el productor vende “en blanco” obtiene una ganancia de 31,67 U$S/Ha.. Esto también da la posibilidad de poder contar con una carpeta muy atractiva para la solicitud de créditos – ya sea bancarios como para la compra de insumos – que nos solucionaría el problema de liquidez que habitualmente en el campo se tiene por el gran nivel de inversiones.
Cuadro 4: Venta sin evasión vs. con evasión.
cr
Conclusiones:
No es verdad, como muchas veces se anuncia con intencionalidad política, que el campo sea evasor; con este trabajo demostramos que tanto para un contratista rural como para el dueño del campo la evasión es un mal negocio.
1. Campo alquilado
a) El contratista tiene un ingreso final de 9,76 U$S/Ha..
b) En el caso de evadir el “pseudoproductor” pierde alrededor de 100 U$S/Ha. por el menor ingreso recibido y porque - en definitiva - paga impuestos (IVA) que luego no recupera.
2. Campo propio:
a) El dueño que siembra su campo tiene un ingreso final de 122,57 U$S/Ha..
b) Si evadiera, tendría un ingreso de 90,90 U$S/Ha.; es decir, que perdería por esta acción 36,67 U$S/Ha..
En ambos casos, si en cada venta que hace deposita en una caja de ahorro el 10 % menos que se le pagaría con una venta en “negro”, al final del ciclo no solo va a tener el dinero para pagar los impuestos sino que tendrá un sobrante por esta acción.
Entonces… ¿Quiénes y por qué?.
Grupo A: Actores ajenos a la producción agropecuaria para blanquear recursos de otra parte, demostrando que invirtieron una cierta cantidad de dinero para sembrar y “salieron hechos”, vendiendo solo la parte que cubriría los costos en blanco y el resto lo hace en negro.
Grupo B: Actores ajenos a la producción agropecuaria que poseen carpetas de personas jurídicas –generalmente insolventes- las emplean usan para vender y cobran el IVA con ventas a terceros –acopios, corredores, etc- o como reintegro, quedándose no solo con ese monto sino que se le suma un 10 % del total que le descuenta al que quiere hacer esta operación.
En los dos casos se necesita diseñar un sistema completo, en el que seguramente no participa un “genuino productor agropecuario”.
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