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Carta enviada a la Directora Nacional de Agroindustria
Es significativo que ante la falta de apoyo del IRAM, palabras más o palabras menos, por no haber en la literatura mundial un trabajo que acredite a la miel como vector del botulismo y, por no avalar algo tan poco serio y falto de conocimiento como que además la miel produce caries dentales; se insista con un tema cerrado por falta de sustentación.
A la Directora Nacional de Agroindustria
Ing. Mercedes Nimo
De mi consideración:
Me dirijo a Usted en relación al tema Rotulación de Envases (miel) Botulismo, el cual ya consideraba cerrado por no haber una relación demostrada entre el botulismo y la miel, lo cual deja sin efecto “la implicancia sanitaria involucrada” mencionada en el Acta No. 81.
En principio quiero destacar que ante la intempestiva embestida del gobierno en lo que hace a este tema, no fue posible estudiar el expediente como debería haber sido. Dicho expediente se leyó en una ventanilla y luego, al intentar fotocopiarlo, ya no se lo encontró más. Esto, por demás sospechoso si se trabajara transparentemente; más lo visto: El expediente comienza a hablar de “sugerir” para terminar en “prohibir”. El expediente tiene innumerables hojas que no llegan a hacer el tema. El expediente tiene innumerables estadísticas que no llegan a relacionar el botulismo con la miel. Estos son algunos de los factores que nos llevan a solicitar dicho expediente a los fines de estudiarlo y tener una opinión correcta. Hasta ahora, se siente que es un expediente “armado” sin ninguna motivación en la protección de la salud.
Es significativo que el Dr. Rafael Fernández, de cuya autoría hay varios trabajos en dicho expediente y es una de las autoridades nacionales en Botulismo, no haya sido consultado oficialmente.
Es significativo que ante la falta de apoyo del IRAM, palabras más o palabras menos, por no haber en la literatura mundial un trabajo que acredite a la miel como vector del botulismo y, por no avalar algo tan poco serio y falto de conocimiento como que además la miel produce caries dentales; se insista con un tema cerrado por falta de sustentación.
La salud no es politiquería ni reuniones de consenso o disenso. Si hay un tema concreto, los representantes del pueblo están obligados a aceptar la palabra de los técnicos. De los técnicos que saben y no tienen intereses creados, como pareciera desprenderse del expediente escamoteado. ¿Nos perdimos una parte de esta película? Hasta ahora había un expediente poco serio, sin fundamentos que se caía por sí solo en la banalidad y poca información del tema tratado. Hasta ahora había una negativa a la prohibición por parte de los técnicos que SI conocen el tema. ¿Qué parte nos falta conocer para compartir el disenso o no de INAL, Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires y el Gobierno de la ciudad Autónoma de Buenos Aires?. Qué parte nos falta conocer para poder entender que los “dueños” del expediente descubrieron una verdad que el primer mundo desconoce?
La única “implicancia sanitaria involucrada” es que el botulismo es casi obligado de la falta de higiene, sea en el hogar o en la sala de extracción de miel y que gran parte de los médicos de los hospitales no están capacitados para diagnosticarlo precozmente. En este caso, si hubiera un interés en la SALUD de la población, que es responsabilidad indelegable del Estado, se deberían hacer campañas de concientización, capacitar a los profesionales de la salud y que el Estado cumpla su rol como contralor. Como nada de esto se está haciendo, parece más fácil prohibir, aunque en la práctica no haya resultados sobre la salud. En esa práctica sí los habrá como impacto económico y laboral en la familia apícola; y la pérdida de estos, -como es obvio- beneficiará a otros.
Técnicamente no se puede hablar de implicancia sanitaria con menos de 200 casos de botulismo infantil en 25 años; y encima sin ninguna comprobación fehaciente de que sea por la miel. Si se recuerdan antecedentes, esto figuró en una norma IRAM, (cosa comprobable en archivos) y –fallas de memoria mediante- habría sido a instancias de la Sociedad Argentina de Pediatría y probablemente solo para provincia de Buenos Aires. Dicha norma se eliminó porque se apoyaba en un trabajo y como no se pudo relacionar la miel con el botulismo, se concluyó en que las madres mentían.
Otro antecedente más inmediato y muy digno de tener en cuenta, ha sido las dos últimas veces que se presentó el proyecto de la prohibición como de Ley y fuera desechado en la Comisión de Salud del Senado de la Nación. Esto permite tener la suspicacia de presuponer que cuando los representantes del pueblo no aprueban algo que beneficia a oscuros intereses, se “puentea” la voluntad popular y la de las mayorías con disposiciones emanadas desde los pasillos.
“Los acusados son responsables de la muerte de cientos de millones de personas, y aún siguen muriendo muchos de enfermedades cardiovasculares, cáncer y otras patologías, que podrían haberse prevenido y eliminado en buena medida hace mucho tiempo////
Esta muerte prematura de millones de personas no es el resultado de una coincidencia ni una negligencia. Se ha organizado deliberada y sistemáticamente en beneficio de la industria farmacéutica y de sus inversores, con el único propósito de ampliar un mercado mundial de fármacos valorado en billones de dólares.
El ámbito de mercado de la industria farmacéutica es el cuerpo humano, y el rendimiento del capital invertido depende de la continuación y expansión de las enfermedades. Sus beneficios dependen de la patentabilidad de los medicamentos, lo que convierte a esta industria en la más rentable del planeta Tierra.
Sin embargo, la prevención y erradicación de cualquier enfermedad reduce de manera drástica o elimina totalmente los mercados para los fármacos. Por consiguiente, las empresas farmacéuticas han estado poniendo obstáculos sistemáticamente a la prevención y erradicación de las enfermedades. Para cometer estos delitos, las empresas farmacéuticas se sirven de un laberinto de ejecutores y cómplices en el mundo de la ciencia, la medicina, los medios de comunicación y la política. Los gobiernos de naciones enteras son manipulados o incluso dirigidos por miembros de grupos de presión y antiguos ejecutivos de la industria farmacéutica. Durante varios decenios, se ha corrompido y abusado de la legislación de naciones enteras para fomentar este “negocio con las enfermedades”, valorado en miles de billones de dólares, arriesgando así la salud y las vidas de cientos de millones de pacientes y personas inocentes///
Una condición previa para el auge de la industria farmacéutica como fulgurante negocio de inversión fue la eliminación de la competencia de las terapias seguras y naturales, ya que estas no son patentables y sus márgenes de beneficios son escasos. Además, estas terapias naturales pueden ayudar a prevenir de forma efectiva e incluso a eliminar enfermedades, debido a sus funciones esenciales en el metabolismo celular. Como resultado de la eliminación sistemática de las terapias de salud natural y del desarrollo de los sistemas de salud pública en la mayoría de los países del mundo, la industria farmacéutica ha provocado que millones de personas, y casi todas las naciones del mundo, dependan de su negocio de inversión…///
De la denuncia del Dr. Matthias Rath, ante la corte de La Haya, por genocidio a los laboratorios
No puede ser más justa la comparación, desde todo punto de vista. Se desprestigia a lo bueno y natural. Se soslaya la real enfermedad con estas cortinas de humo. La cohorte de científicos, médicos y políticos ¿está al servicio de la industria farmacéutica en este caso?. Probablemente que si, ya que –reitero- no existen fundamentos en el expediente, se retiró el apoyo (o se dijo NO) desde el IRAM por la falta de sustento científico. Se miente (¿o son ignorantes?) en el mismo “fundamento”. No hay una “implicancia sanitaria” por lo reducido de los casos de botulismo infantil y mucho menos alguno certificadamente relacionado a la miel. El Congreso de la Nación rechazó sistemáticamente esta iniciativa. ¿Entonces?
Si existe una voluntad política en sacar la normativa, de hecho tienen el autoritarismo y la potestad para hacerlo. Aún en contra de la voluntad del pueblo, aún en contra de su salud, aún en contra de la ciencia y la academia. Quede claro que si el real motivo fuera la salud y seguridad de la población, tanto desde la secretaría de agricultura y etc. como desde la de salud, tienen infinidad de materias pendientes que están enfermando y matando a la población; y que SI han sido confirmadas desde el laboratorio y la academia.
La muerte de un solo bebé por botulismo, es una tragedia que nadie desearía llevar sobre sus hombros, si pudo evitarse. Es cierto, pero no tanto como para justificar un expediente apócrifo en su esencia; y esta frase suena fuera de lugar en un expediente que debería ser técnico y no mentirosamente emocional. Suena fuera de lugar si desde los mismos ámbitos se permitiría la muerte de innumerables bebés sea por acción u omisión. ¿Solamente se deben llorar a los bebés muertos o enfermos por botulismo?
Finalmente creo que se puede concluir en dos suposiciones o sugerencias:
1- Si el expediente es el visto superficialmente, que coincide con lo dicho arriba: Se debe reunir a los técnicos que conocen, desechando los gubernamentales que hasta ahora han apoyado la nada y poniendo en su lugar gente capacitada para leer un expediente y con conocimientos del tema, es decir, salud, sanitarismo y términos que se manosean
2- Si el expediente no es el visto superficialmente, tener disponibilidad de dicho expediente para enterarnos de la verdad revelada que el resto del mundo no conoce; y poder coincidir con quienes apoyan la prohibición
Dr. Julio Cesar Díaz – DNI 11.295.416
Fray Justo Santa María de Oro 3165 – 1636 Olivos – Pcia. de Bs. As.
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